La Municipalidad de Curuzú Cuatiá hizo entrega de un freezer al comedor comunitario ubicado en la capilla Virgen de Itatí, en el corazón del barrio Centenario. La donación busca mejorar la capacidad de almacenamiento de alimentos y optimizar el trabajo de los voluntarios que diariamente preparan y distribuyen platos calientes a familias en situación de vulnerabilidad.
El freezer permitirá al comedor conservar donaciones perecederas, como carnes, verduras y preparaciones cocidas, ampliando así el alcance de cada entrega. Según explicaron desde el municipio, este equipamiento es clave para reducir el desperdicio de alimentos y garantizar que las donaciones lleguen a más personas. «Cada insumo aquí se transforma en dignidad para quienes más lo necesitan», afirmó Irigoyen durante la visita, en la que también reconoció la labor discreta pero esencial de los voluntarios.
Trabajo silencioso, impacto tangible
El comedor, que opera desde hace varios años en la capilla del barrio Centenario, no cuenta con recursos formales ni personal remunerado. Sus voluntarios —en su mayoría vecinos de la zona— preparan y sirven comidas sin buscar reconocimiento, priorizando el apoyo a familias afectadas por la crisis económica. «No hay discursos que valgan frente a su compromiso. Aquí se trabaja con hechos», destacó el intendente, quien evitó actos protocolares durante la entrega del equipo.
La iniciativa refleja una colaboración público-comunitaria que podría replicarse en otros sectores de la ciudad. Según datos municipales, el comedor atiende a decenas de familias semanalmente, muchas de ellas con niños y adultos mayores. Aunque no se brindaron cifras exactas, fuentes locales resaltan que la demanda ha aumentado en los últimos meses.
Cómo colaborar
El comedor recibe donaciones de alimentos no perecederos, utensilios de cocina y aportes voluntarios. Quienes deseen sumarse pueden contactarse a través de la parroquia Virgen de Itatí o acercarse directamente al lugar.